Periódico Cultural El Riel

jueves, 22 de diciembre de 2016

Periódico EL RIEL: Táchira: ¿Quién lo iba a imaginar?

Periódico EL RIEL: Táchira: ¿Quién lo iba a imaginar?: SICCI - VENEZUELA ( La Fría 22Dic16, Aporte Educativo/Cdp) Pasé nuevamente por curiosidad o por costumbre, a ver cuánto había avanzado “la ...

Táchira: ¿Quién lo iba a imaginar?

SICCI - VENEZUELA ( La Fría 22Dic16, Aporte Educativo/Cdp) Pasé nuevamente por curiosidad o por costumbre, a ver cuánto había avanzado “la escuela de botellas”, y es que desde hace algunos años ya este proyecto se ha venido encaminando, veo admirada y con regocijo que el avance es más del que se podía imaginar, y es que ese amigo soñador, maestro de corazón, empezó a idear una escuela de manera creativa,  y de ver la necesidad de conseguir aunque con mucho esfuerzo, material escaso en el momento, la construcción empezó a realizar.

 

Aquí comenzó ese sueño

Llega a mi mente que al inicio parecía estar escenificando el cuento de la gallinita Dorada 1   pues muy solitario se veía, a ratos acompañado de uno que otro amigo, e  incluso la nieta  Victoria, que en ese entonces era una pequeña chiquilla, llenaba con alegría las botellas plásticas que de donde fuera, el Profesor Homero Recogía, me alegra, y con gran ilusión observo, el trabajo que con esmero, constancia y dedicación ha avanzado, hasta el punto de decir: ¡ya se puede enseñar allí!


 


Y es que esta escuela de artes con botellas, que así la conocemos, quienes desde los cimientos la hemos visto, ha sido un espacio de aprendizaje continuo, muchos niños, adolescentes, jóven y adulto, con algún líder comunitario, religioso o maestro, o también solo, ha llevado allí su grupo,  para que con el servicio, solidaridad y acompañamiento y el aporte de su  mano de obra, se  haya poco a poco y lentamente llenado las botellas, que con arena van formando los cimientos que necesita este sueño.

 



 Han aprendido haciendo, experimentando técnicas más rápidas del llenado de las botellas, generando sana competencia para ver quien llena más rápido y cuantas, pero eso sí lo más importante es que este acto creativo, genera de por sí un aprendizaje ecológico, de cuidado y conservación del ambiente, desde lo referido a la protección del ambiente, usando material que a la larga de no ser utilizado (como es el caso de las botellas plásticas) generan contaminación y deterioro ambiental.

 

 


Imagino que siguen los sueños, cada vez más grandes, esperamos, ver que desde todo ámbito se siga apoyando esta idea creativa del Profesor Homero Parra Rangel,  para que desde allí haya un espacio abierto a la cultura y la educación y surja un arcoíris de enseñanza a esta sociedad gacíadeheviense que tanto lo necesita, “Gracias Profe”.

  



 La cotidianidad de nuestra amistad y verlo en la soledad de su trabajo laborioso, no permite que se le valore como patrimonio municipal en cultura, llegará el tiempo de recoger ese grano de trigo que solo sembró, en el inicio de lo que muchos podrían haber llamado el final de su vida laboral, ¡cuando le llegó su jubilación!, lo que realmente empezó como se puede observar, es que con tanto esfuerzo y tesón  cada día late mas fuerte su corazón.

Lic. Laudis Guerrero
1LA GALLINITA DORADA  (Autor: Desconocido)
La gallinita dorada se encontró en el corral un grano de trigo.  - ¿Quién quiere sembrar este grano de trigo? - gritó.     - Yo no - dijo el pavo.  - Yo no - dijo el pato.  - Entonces lo sembraré yo - dijo la gallinita dorada.  Y sembró el grano de trigo.
Cuando el trigo estuvo maduro, gritó la gallinita dorada:  - ¿Quién quiere llevar este trigo al molino? - Yo no - dijo el pavo.   - Entonces lo llevaré yo - dijo la gallinita dorada.  Y llevó el trigo al molino.   Cuando el trigo estuvo molido, gritó la gallinita dorada:
- ¿Quién quiere amasar la harina para hacer el pan?  - Yo no - dijo el pavo.  - Yo no - dijo el pato.   - Entonces yo lo haré - dijo la gallinita dorada. Y amasó la harina y coció el pan.  Cuando el pan estuvo cocido, dijo la gallinita dorada:  - ¿Quién se va a comer este pan?  - ¡Yo! - gritó el pavo.   - ¡Yo! - gritó el pato.   - No, vosotros no -dijo la gallinita dorada-. Me lo comeré yo y les daré a mis polluelos.   Y empezó a llamarlos, haciendo: ¡Cloc! ¡Cloc! ¡Cloc!  FIN