EL COMEDIANTE CHEPITO
Entre voces y las palabras de un mundo. Con los abecedarios de un violín y el retrato viejo de las memorias. En la Casa del llano de la cruz. Detrás de la Casona del reverendo padre Garcia, en La Grita del Táchira. Allí vivía Homero Parra , mi amigo de pasos juveniles. Aún recuerdo la hoja del pez espada colgada en la pared, como tambien los sabios planos arquitectónicos de su padre el maestro Alarife Carlos Parra. Entre libros y cuadernos. Un tocadiscos con un solo de 45 revoluciones donde aparecía una canción moderna. Y la niña Laura cruzando la calle que iba hacia el Peralbrillo, haciendo de su belleza los atrevidos piropos de los muchachos... Y Homero en los sueños de estudiante y la pasión por pintar grandes lienzos. Allí vi a su hermano menor Víctor Parra. Quien desde su imaginario se aprendía las voces exactas de los amigos, de los viejos vecinos entre películas en donde Adalberto Martínez Chavez mostraba las capacidades del mejor cómico de México. Imágenes en un tele...