Mi camino por el Yoga
En la querida ciudad de La Grita, por el año 1975, conocí a unos Jóvenes estudiantes universitarios de la ULA Merida, Ali Colmenarez y Francisco Toro, nacidos en la Atenas del Táchira, quienes pertenecían a la Gran Fraternidad Universal Serge Raynaud de la Ferriere, practicantes de Yoga, a quienes con mi compañeros del Centro Experimental de Arte Don Pepe Melani, los invitamos a darnos una conferencia sobre esta modalidad del ejercicio y su filosofía de vida, la cual se realizo en los espacios de la Galeria Orellana para múltiples asistentes, donde conocimos de la Gimnasia Psico Física y algunas posturas del Yoga.
Desde ese momento comenzó mi peregrinar por esta disciplina, luego vino la invitación al Centro de Yoga de Merida para dar una demostración en el amplio patio del Colegio Sagrado Corazón de Jesús de La Grita, próximo a cumplir 135 años, donde se amplio el horizonte para las personas jóvenes y adultas que desearan participar.
Con esta exhibición comenzó mi pequeño centro
en los salones de la Sra Mora, madre del conocido Profesor Mora de La Grita,
donde di clase a personas mayores entre ellas la Sra Ramona Mogollon de Mora, Eolida
Duque Romero, hermana de Angelito Duque que trabajaban en el Liceo Militar
Jauregui y las Hermanas Sandra y Mireya Ramírez, entre las que recuerdo, fue
muy significativo para mí estas prácticas en la consolidación de mi aprendizaje
en esta disciplina.
Al graduarme de Bachiller, junto al Joven artista Ignacio Zambrano Arellano partimos de caminantes hacia Merida, donde fuimos recibidos por Ali Colmenarez y Tarcio Berbesi, y nos aposento en el centro de Gran Fraternidad Universal en Merida en la Avenida Gonzalo Picon lateral al Aeropuerto de Merida, donde practiqué y recibí las primeras orientaciones para la escuela de yamines, siendo después enviados al ashram para un retiro de formación donde permanecimos durante un mes.
Me quedé en
el Centro de Merida durante 5 meses y fui instructor de gimnasia psico física y
hatha yoga y ayudante de Arsio Berbesi en el Comedor vegetariano, y acompañé en
varias ocasiones en sus actividades sociales al Maestro Diaz Porta en sus
recorridos por Merida.
Regrese a
La Grita y comencé mi camino en la educación gracias a Ramoncita Mancilla, como
Preceptor Interino a plazo fijo en la Escuela 923 en Angostura de San Simón
Estado Táchira, ahí labore durante dos años, para trasladarme a Caracas por Invitación
del artista Ignacio Arellano para que asistiera a los talleres Experimentales
de Arte del Pedagogico de Caracas, donde me encontré de nuevo con Tarsio
Berbesi quien estaba al frente del Centro de la GFU, quien me invito a
participar como instructor de yoga, durante varios años, me asigno por invitación
para que diera Yoga en la Cárcel de mujeres de los Teques, donde estuve un año
compartiendo esta modalidad con las reclusas.
En este
centro tuve la grata compañía de otro tachirense, que vivía en la misma residencia
de artistas en el Paraiso, Freddy Pereira, quien era vegetariano y practicaba
yoga de manera personal y viajábamos todos los días desde el Paraiso hasta el
centro de Yoga en Las Palmas al final de la Avenida Andrés Bello.
Fue un camino
muy hermoso donde conocí gente maravillosa como el Ingeniero Gorka Lazo y Lcdo.
Rafael Giordanelly.
En esta
oportunidad nuevamente deseo agradecer al Lcdo. Ali Colmenarez y su equipo, por
este reconocimiento en vida por mi paso por el Yoga del Táchira.
Homero Parra Rangel. Corresponsal
El Riel. Docente, Artista Plástico, Restaurador.
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