El valle de Venegara: Ayer y Hoy
Por: Juan Alberto Sánchez García
Cuando en 1924 comenzó el trazado de la emblemática carretera
Trasandina, descendiendo con ímpetu desde las alturas del páramo La Negra en
busca de La Grita, la ingeniería de la época se topó con la majestuosidad de
unos valles vírgenes y prodigiosos: Pueblo Encima, Pueblo Hondo, Llano Largo y
Sabana Grande. Sin embargo, la geografía guardaba un secreto más abajo: un
valle profundo y extenso conocido como Venegara, una joya natural que, al igual
que Pueblo Hondo, quedó inicialmente al margen del trazado vial original.
El aislamiento de estas tierras productivas no duraría para siempre. En 1952, Pueblo Hondo logró integrarse formalmente a la dinámica regional gracias a la construcción del ramal carretero que lo conectó con la Trasandina. Una transformación similar vivió Venegara a principios de la década de los sesenta, cuando se consolidó la vía desde el sector La Pradera hasta El Pinar. Este ramal no solo fue una obra de infraestructura, sino el puente dorado que unió plenamente al valle con la gran arteria vial.
A partir de ese momento, el prodigioso valle de Venegara despertó de
su letargo. El paisaje comenzó a transformarse con la preparación de los
barbechos y el florecimiento de una agricultura vigorosa. Este milagro
productivo tuvo un protagonista indiscutible: la familia campesina, cuyo
arraigo, esfuerzo y constancia sentaron las bases del progreso en este valioso
territorio. Este impulso social vino acompañado del apoyo del Estado a través
de la electrificación rural, acueductos, escuelas, medicatura y sistemas de
riego. Con el paso de los años, Venegara se transformó en un dinámico poblado
rural; un crecimiento tan acelerado que hoy en día el avance urbano plantea el
desafío de preservar las mismas tierras agrícolas que le dieron vida.
Como testimonio de esta evolución, compartimos dos fotografías que
invitan a la contemplación y al análisis. Al observarlas con detenimiento,
revelan el drástico contraste entre dos épocas de Venegara: el ayer indómito de
1956 y el hoy consolidado de 2026. Estas imágenes no sólo ilustran el paso del
tiempo, sino que sirven como valiosa fuente de reflexión para estudiar el
extraordinario desarrollo agrícola, social y humano del municipio Jáuregui. JASG.

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