EL COMEDIANTE CHEPITO

Entre voces y las palabras de un mundo. Con los abecedarios de un violín y el retrato viejo de las memorias.


En la Casa del llano de la cruz. Detrás de la Casona del reverendo padre Garcia, en La Grita del Táchira.
Allí vivía Homero Parra, mi amigo de pasos juveniles. Aún recuerdo la hoja del pez espada colgada en la pared, como tambien los sabios planos arquitectónicos de su padre el maestro Alarife Carlos Parra.
Entre libros y cuadernos.
Un tocadiscos con un solo de 45 revoluciones donde aparecía una canción moderna.

Y la niña Laura cruzando la calle que iba hacia el Peralbrillo, haciendo de su belleza los atrevidos piropos de los muchachos...
Y Homero en los sueños de estudiante y la pasión por pintar grandes lienzos.
Allí vi a su hermano menor Víctor Parra. Quien desde su imaginario se aprendía las voces exactas de los amigos, de los viejos vecinos entre películas en donde Adalberto Martínez Chavez mostraba las capacidades del mejor cómico de México.
Imágenes en un televisor grande en blanco y negro y la sutileza de un traje para ser payaso con los acordes majestuosos de un actor natural.



En los zapatos grandes y los colores para la ceremonia de los escolares...
Mientras su hermano mayor dibujaba las memorias y el actor muy joven se iniciaba como ventrílocuo. Con presencias del teatro liceista y los tiempos convertidos en otras realidades humanas.
Vinieron los despertares. Se abrieron las cartas de amor y el joven muchacho partió camino a la universidad.
En la universidad Católica y la De Teatro de Monterrey en México.
A la capital de Venezuela, para adentrarse en agrupaciones teatrales y encontrar gotas de amor.
Celebrar manifiestos.
Crear sus personajes y escribir su historia.
Un día estando de visita en San Francisco de Yare para visitar a uno de los creadores de las máscaras con el amigo escultor Ecuatoriano Edmundo Guerra. Me narraron de un comediante que realizaba personajes y máscaras para sus mimos. En Caracas.
Con la pureza y los lenguajes de un creador magico.
Era Víctor Parra. Originario del apellido Parral venido de España.
Griteño. De Maracay y del escenario de un teatro de variedades.
Con la ternura andina y el reto social como mensajero del pueblo...
Entre palomas blancas!
Y los rostros de tantas memorias sagradas...
Ayer vi en los periódicos al comediante. Le vi surcando los sueños, consolidando el alma y haciendo de la creación mil personajes para reír con los niños y encantar al mundo.
Le vi en México con las esperanzas de actor y la grandeza del corazón.
En España. Colombia, Ecuador con la sonoridad consagrada de ser el actor...
Y sobre el azul de la luna la imagen de un Pierrot con su traje de Payaso o la pureza de un saltinbamqui bajando una estrella y pintando de rosa la transformación poética.
Víctor Parra Rangel vestido de tiempos en la mágica presencia de Dios convertido en los ojos de los infantes y en las memorias que ha concebido la verdad junto a toda su humanidad...
Es desde estas memorias los recuerdos de aquella Ciudad de La Grita con mantos que vistieron de niebla y de personajes han escrito de amor las promesas...
Néstor MELANI-OROZCO
_______________________
De Mi Libro:
VIAJEROS EN EL TIEMPO

Comentarios

Entradas populares de este blog

Tachira: El XLII Aniversario más del Municipio García de Hevia.

Táchira: Maestros del Arte Táchirense Eduardo Rey

Historia del Colegio García de Hevia. La Fría.